ES MAGIA, TÓMATELO EN SERIO

Hay algo evidente, que todos sabemos cuando realizamos un hechizo, la magia necesita la voluntad (expresada a través de las emociones y la visualización en la mente) y el respaldo físico en el mundo real (y si no es así, será mejor que comiences a estudiar un poco de teoría mágica antes de meterte en un lio del que quizás no sea nada fácil salir). De hecho es tan evidente, que a veces nos olvidamos de ello.


La parte de la voluntad esta clara, uno no hace hechizos porque "le apetece ver que pasa" o tiene algún capricho. Trabajamos con la magia porque tenemos una necesidad o un deseo importante para nosotros que necesita ser cubierto, nos implicamos emocionalmente para darle vida, nos visualizamos triunfantes mientras materializamos el hechizo y lo rematamos con el manido "así sea" al liberarlo.




Ale, un placer haberte conocido, hechizo, hasta la vista... ¡Quieto-parao-ahí. ¿Como que ya está?!
Las energías comienzan a girar desde el mismo momento en que piensas en realizar un hechizo, mucho antes de haber pensado siquiera como hacerlo, así que, ¿por que piensas que una vez liberado ya puedes olvidarte de él?
Todavía necesitamos seguir trabajando con esas energías, alimentándolas, tanto en el aspecto psíquico, como en el físico. Imaginemos que era de curación. Uno irá al médico, seguirá el tratamiento que le indique el especialista, incluso las recomendaciones dietéticas. Si es posible hará más ejercicio o abandonará algunas de sus costumbres sedentarias para mejorar su condición física general. 
Pero también hay que tener en cuenta la parte mental. Debemos creer completamente, sin ninguna duda, que va a resultar, que te vas a recuperar de esa enfermedad. Cualquier momento de flaqueza es un obstáculo más en el camino de la magia.

Hay cierto tipo de hechizos en el que es más difícil ver esa parte física o psíquica. Se me ocurre, por ejemplo, un hechizo de protección contra las energías perjudiciales. La parte mental no parece tan complicada, confío en que va a funcionar y ya. Quizá sí, pero también podemos trabajar nuestra mente para que solo la ocupen pensamientos positivos, alegres, para que ninguna sombra sea capaz de cruzarla. Tiene telita el asunto, no es fácil conseguirlo, pero sin duda eso reforzaría nuestro hechizo de una manera potentísima.
Aunque si esto os parece difícil, imaginaos la parte física. Deberíamos mejorar la forma en que nos comportamos con los demás, evitar peleas o discusiones, incluso con los personajes más recalcitrantes (sin dejarnos avasallar, tenemos que defender nuestros derechos, claro). Podríamos mejorar la relación con las personas cercanas, familia, amigos, vecinos, alejarnos de aquellas influencias negativas, ya sean personas, costumbres o vicios, y en general, llevar una sonrisa de oreja a oreja por la calle y saludar a cada conocido, sin importarnos si nos lo devuelven. Si, hay gente muy jodida que parece que vive para hablar mal de otros, tratar de provocar o hacer daño, pero si ven que no tiene efecto sobre alguien, acaban aburriéndose y cambiando de objetivo.
Todo esto es algo que debes pensar y concretar mientras trabajas en la construcción del hechizo, porque si lo tomas a la ligera, tus posibilidades de éxito disminuyen considerablemente.

En definitiva, la magia no es algo inmediato, sino gradual. Si les llamaban en la antigüedad tejedores de hechizos es porque tiene cierto parecido con esas labores manuales. 

Lo que estas tejiendo es la realidad, una pequeñísima parte de ella. Tu "hilo" es la energía que pones en ello, que necesita constancia y trabajo diario para convertirse en un precioso "jersey de punto". Quizás no hayáis hecho algo parecido nunca, pero probablemente si recordéis a vuestra abuela, sentadas en su mecedora o sillón favorito, trabajando noche tras noche, punto tras punto, durante semanas, hasta acabar aquella preciosa bufanda que luego calentaría vuestros delicados cuellecitos cuando marchabais al cole en el frío invierno. Quizás ellas no lo sabían, pero eso, en cierto modo, también era magia, protectora, contra el frío y ponían todo su empeño en que cumpliera su función. "Así sea".

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